Cuadernos de caligrafía “a la japonesa”

El “Shuji” es el nombre que recibe la caligrafía escolar japonesa, que se enseña en clases particulares desde muy temprana edad y sirve para que los niños mejoren su forma de escribir. Los cuadernos de caligrafía que usamos de pequeños en el mundo occidental nada tienen que ver con los utensilios que usan los niños japoneses para perfeccionar su escritura. ¿Quieres saber más sobre la caligrafía japonesa? 

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Caligrafia Japonesa

Cuadernos de caligrafía en Japón

La caligrafía tradicional japonesa proviene de la caligrafía china y es la forma en que todo el mundo escribía, hace miles de años, antes de existir el lápiz en China y Japón. Los ideogramas tienen miles de años de antigüedad, al igual que otras escrituras del mundo, y cuentan con su propio estilo, estructura y armonía que se consiguen mejor con el pincel que con cualquier otra herramienta de escritura.

Tana Oshima, periodista e ilustradora de origen japonés, cuenta que los primeros ideogramas se aprenden en primero de la escuela primaria, y lo que se busca en las clases de caligrafía es que los niños escriban los caracteres con armonía, del mismo modo que se hace caligrafía en las escuelas de Occidente. “Es como acudir a clases de piano, no es una asignatura obligatoria de la escuela; pero muchos niños íbamos y continúan yendo a clases extra de caligrafía para escribir mejor”.

clase-caligrafia-japonesa

¿Qué se necesita para hacer caligrafía japonesa?

  • Papel de arroz. Es más absorbente que el papel proveniente de los árboles y, por tanto, más adecuado para la tinta.
  • Tinta china. En formato de pequeños bloques de tinta
  • Pinceles. Se pueden usar varios de distinto grosor.
  • Una piedra para mezclar la tinta con unas gotas de agua.

“Cada niño tiene su maletín con todo el material”, cuenta Tana. “Debajo del papel de arroz se coloca una plantilla con el ideograma para calcarlo, o bien una cuadrícula (esto es lo más habitual) que sirva para orientarte a la hora de copiar el ideograma que te da el profesor”. Los niños dibujan el caracter en tinta negra, y el profesor corrige los errores con tinta roja. Para mezclar la tinta se utiliza una piedra sobre la que se echan unas gotitas de agua y se moja el pincel ya manchado de tinta.

De esta forma, los cuadernos de caligrafía de los niños japoneses no son libretas propiamente dichas, sino que consisten en hojas sueltas de papel de arroz en las que se dibuja un ideograma en cada una de ellas para perfeccionar el estilo. Se trata de una caligrafía compleja: cada ideograma tiene muchos trazos y esos trazos se deben escribir en un orden. Como cuenta Tana Oshima, “algunos trazos tienen una especie de remates que son difíciles de conseguir con el lápiz. Una vez los aprendes con el pincel, sabes al menos cómo escribirlos mejor después, y los ideogramas te quedan más bonitos”.

cuaderno con malla de puntos Imborrable

¿Te imaginas aprender caligrafía japonesa? las libretas Imborrable de tamaño A5 llevan incorporada una malla de puntos que puede servir de cuadrícula para dibujar ideogramas. Y si lo del Shuji se te queda un poco grande, siempre puedes convertirlas en cuadernos de caligrafía para tus hijos, porque escribir mejor y más bonito es un arte que todos aprendimos en la infancia.

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Rocío Macho
Periodista multitarea. Me gusta la literatura, el arte y el diseño. A veces duermo, el resto del tiempo, escribo.

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