Edward Hopper Nighthawks

Edward Hopper, más vivo que nunca

Este mes se cumplen 50 años de la muerte de Edward Hopper, el mayor representante de la pintura realista norteamericana de los años 20. Sus cuadros, escenas costumbristas de la vida cotidiana estadounidense, retrataban la soledad de la sociedad moderna e inspiraron la ilustración contemporánea y hasta películas como Psicosis. Ahora el equipo creativo de una cadena hotelera ha dado vida a algunos de sus cuadros más famosos, mostrando un Edward Hopper en movimiento, más vivo que nunca. Si eres fan de su estilo melancólico te gustará esta propuesta.

Edward Hopper Automat
Automat. Pintura de Edward Hopper animada.

Edward Hopper en movimiento

La iniciativa surge del equipo creativo de la cadena hotelera ‘low cost’ Orbitz. Para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de Edward Hopper (en Nueva York en 1967), la empresa ha dado vida a ocho de sus cuadros más emblemáticos, que además rinde homenaje a los hoteles y restaurantes norteamericanos, escenarios habituales de las creaciones de este pintor.

Morning sun, Automat, House by the Railroad, Hotel Window o Chop Suey son algunas de las obras que pueden verse con sutiles toques de movimiento, que las hacen aún más reales. Y es que las pinturas de Hopper transmiten un realismo cotidiano que traspasa el lienzo, que nos introduce en la escena y nos hace imaginar la vida de los personajes solitarios que los habitan. Y esa vida nunca suele ser fácil. Todos ellos traslucen un aire melancólico, de fracaso, de decepción, de pérdida… Porque el arte es más interesante cuando parte del sufrimiento.

Orbitz ha reunido 8 obras en movimiento, cada una de ellas con su historia y explicación, en una exposición online que puedes ver aquí. Cigarrillos que humean, carteles luminosos que parpadean, una bombilla que se apaga o una tormenta tras la ventana… Cosas que antes de tener movimiento gracias a la técnica digital, ya lo tenían gracias a nuestra imaginación.

Edward Hopper Chop Suey
Chop Suey. Pintura de Edward Hopper animada.

Un Degas moderno

Edward Hopper nació en el siglo XIX y vivió hasta pasada la primera mitad del siglo XX. Esto le permitió empaparse de los principales movimientos de arte contemporáneo y de las vanguardias de principios de siglo. Viajó a París en 1906 y se dejó influir por los impresionistas, cuya temática cotidiana y tratamiento de la luz como si se tratase de fotografía, le acompañarían más tarde en su obra. Concretamente, Degas fue uno de sus maestros, de quien tomó prestada la forma de retratar la soledad humana, una constante en ambos artistas.

En sus inicios, Edward Hopper se sientió atraído por Manet, Pissarro, Monet o Toulouse-Lautrec y, curiosamente, por Goya. Todo esto mientras que en Europa comenzaban a despuntar las vanguardias: el fauvismo, el cubismo y el arte abstracto. Poco a poco, a partir de 1920, Hopper se convirtió en el autor de referencia de los realistas que pintaban “escenas estadounidenses”. Su realismo evocador es el resultado de fusionar una visión figurativa con un sentimiento poético por los objetos y los lugares.

Cercanas y a la vez metafísicas, las pinturas de Edward Hopper no te dejan indiferente y han influido también a muchos artistas e ilustradores actuales, como nos contaba Laura Pérez en una entrevista, una de las artistas de nuestros Cuadernos Arty a quien le fascina Edward Hopper.

¿Quieres conocer a un pintor surrealista moderno? Te presentamos a Michael Sowa

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Rocío Macho
Periodista multitarea. Me gusta la literatura, el arte y el diseño. A veces duermo, el resto del tiempo, escribo.

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