libretas de bolsillo

La agropecuaria historia de unas libretas de tamaño bolsillo: los memos

¿Sabes de dónde proviene este peculiar formato de libretas de bolsillo? ¿Desde cuándo se utilizan y para qué se usaban originalmente? Te contamos la singular historia de los memo books, un formato de cuaderno del que nos declaramos groupies y que pronto reestrenaremos en la tienda de Imborrable con una nueva colección. Te adelantamos algunos detalles: esta historia va de granjeros, fertilizantes y ganado.

Cuaderno de bolsillo promocional (Memo) original de los fertilizantes Royster en 1953
Cuaderno de bolsillo promocional (Memo) original de los fertilizantes Royster en 1953

El origen de las libretas de bolsillo

Ahora nos gusta llevarlos para anotar ideas, anécdotas o pequeños bocetos. Cosas muy creativas que nada tienen que ver con el uso que se les daba a los memo books en sus orígenes. Este formato en concreto de libretas de bolsillo nacieron como herramienta de trabajo en Estados Unidos a principios del siglo XX. Los producían empresas -generalmente, bancos, empresas agrícolas, de cultivo o fertilizantes- que los repartían entre sus clientes, mayormente, granjeros o agricultores.

La portada de los cuadernos variaba según lo que se anunciase, pero su línea de diseño solía ser bastante directa y a la vez muy creativa -¡entre los coleccionistas se encuentran auténticas joyas del diseño gráfico vintage!- En casi todos ellos rezaba: “Field notebook” (cuaderno de campo), “Farmer’s pocket ledger” (libro de contabilidad de bolsillo del granjero), “Farm notebook” (cuaderno de granja), o directamente “memo book”. Imaginad la inocente emoción de los agricultores cuando recibían estos originales cuadernos de forma gratuita como un regalo, en una época en que el merchandising publicitario aún no existía y la gente del campo no estaba acostumbrada a que se les diera nada “gratis”. 

¿Qué contenían los memo books?

  • Debido a su formato reducido (aproximadamente el de una octavilla, es decir, 11 x 16 cm. o lo que es lo mismo, la octava parte de un pliego de papel), su uso era el de cuaderno recordatorio -por eso empezaron a llamarlos “memos”.
  • Los clientes de las empresas que los regalaban, a modo de propaganda o primitiva publicidad, apuntaban aquellas tareas o actividades importantes para organizarse su jornada laboral. Estas empresas introducían páginas con los datos de la compañía anunciante, y añadían hojas en blanco para tomar notas, o datos útiles para el agricultor como calendarios para el cultivo y colecta del maíz, etc.
  • El uso diario de estas libretas de bolsillo como herramienta de trabajo no tardó en hacerse muy popular, y al mismo tiempo, se convirtió en la mejor forma de dar a conocer una nueva marca de fertilizantes o cualquier empresa emergente del sector agrícola que quisiera publicitarse.

Si eres una empresa y necesitas un cuaderno personalizado, ¡entérate de cómo producirlo!

 

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Rocío Macho
Periodista multitarea. Me gusta la literatura, el arte y el diseño. A veces duermo, el resto del tiempo, escribo.

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