Freelance: Ventajas y cuánto cobrar si eres diseñador gráfico

07/04/2021 · Post
freelance diseño gráfico

Ser freelance es una de las formas más rápidas de comenzar a trabajar y adquirir experiencia profesional al mismo tiempo. Como freelance eres directamente responsable de tus logros y de tus fracasos. Mantener una rutina de trabajo es muy importante para garantizar ese éxito. Así como automotivarte. Todos pasamos por meses malos donde apenas nos entran encargos o nuevos clientes.

Pero si somos constantes y lo hacemos bien, podremos contar con una cantera de clientes fija que nos permita vivir 100% del diseño gráfico. Lograremos nuestras metas personales y profesionales.

La parte positiva al arrancar como freelance es que puedes decidir la carga de trabajo que sacas. Además, muchos servicios profesionales y trabajos se pueden realizar vía Internet. Puedes trabajar desde casa, evitando perder horas de traslado a la oficina. Esto puede reflejarse en más horas para trabajar o para tu tiempo personal.

En este artículo voy a explicaros al detalle qué es un freelance, exponeros las ventajas que le veo a trabajar por cuenta propia y cómo un diseñador gráfico puede sacar provecho de ser trabajador autónomo.


Índice de contenido


¿Qué es un freelance?

Un freelance es un profesional que trabaja por cuenta propia. Hablamos de una persona laboralmente independiente que trabaja ofreciendo sus servicios a varios clientes.

Son muchas las áreas de trabajo donde un freelance puede desempeñar su actividad. Diseñadores gráficos, programadores, diseñadores web, traductores, podcasters, fotógrafos, profesores, organizadores de eventos, etc.

¿Qué ventajas tiene ser freelance?

Un freelance de diseño gráfico o de cualquier otra especialidad puede trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial. Como no son empleados fijos contratados por una empresa pueden adaptar su actividad profesional a su propio ritmo o necesidades. Como resultado, un freelance puede contar con mayor libertad que un empleado por cuenta ajena.

En cambio, a diferencia de lo que ocurre con los trabajadores fijos, la empresa contrata al freelance sólo por su valor y servicios. No está obligada a proveer al freelance de equipo especializado, ni de ningún otro tipo de beneficios adicionales (como podrían ser unas vacaciones o el seguro médico). Es por ello, que cada vez existen más empresas que se decantan por contratar los servicios de un freelance, donde entrarían también los diseñadores gráficos.

Para el trabajador independiente, ser freelance puede contar también con muchas ventajas. Además de trabajar a tu ritmo y contar con más libertad, podemos citar la posibilidad de trabajar en diferentes sectores y para diferentes clientes. Esto nos permite aprender, aumentar nuestra experiencia y crecer como profesionales.

¿Puede un diseñador gráfico ser freelance?

¡Pues claro! Un diseñador gráfico puede ser el perfecto freelance. Podemos trabajar desde casa con ayuda de un ordenador y de una buena conexión a Internet. Si aún no tienes muy claro qué programas de diseño debes dominar para ser diseñador gráfico, cuento con un artículo donde te lo explico al detalle: Programas de diseño: ¿Qué herramientas y software debemos dominar?

Para poder venderte como profesional es importante que demostremos bien qué es lo que podemos hacer. Promocionar nuestros puntos más fuertes. Para eso necesitamos hacer uso de un portfolio (denominado también porfolio o portafolio). Un portfolio es una página web, o catálogo impreso, desde donde mostramos nuestros mejores trabajos de diseño gráfico. Pueden ser para clientes reales o ficticios, no importa. La principal utilidad del portfolio es mostrar a los potenciales clientes de lo que somos capaces. Enseñar no sólo de nuestra capacidad más técnica, sino también el valor y la nuevas ideas que podemos aportar como profesionales del diseño gráfico.

Mi recomendación es que elabores un portfolio desde una página web. Invierte 10€ al año en adquirir un dominio personalizado y carga tus mejores trabajos de diseño gráfico. Así cuando necesites compartir tu trabajo por email, whatssap o cualquier otro método, tan sólo tendrás que compartir tu url con los clientes. Fácil y rápido. Evita adjuntar y cargar los buzones de correo electrónico con imágenes y archivos de peso.

Además de trabajar en tu portfolio, yo te recomendaría crear y definir tu propia marca personal. Puedes incluso crear tu propio logo o firma. Por otro lado, abrir perfiles en las redes sociales puede quitar mucho tiempo. Medita bien cuál te puede beneficiar más tener y apuesta por usar sólo una red social. Siempre es mejor contar con un único perfil, bien trabajado y actualizado, que tener varios abandonados, donde no se publica con frecuencia o no respondes a las preguntas que te realicen.

¿Cuánto necesitas ganar como freelance de diseño gráfico?

Establecer un precio por hora o un coste de proyecto es una de las tareas más desafiantes a las que se va a enfrentar un joven diseñador gráfico freelance. Si el precio es demasiado alto, alejará a los clientes. Si el precio es demasiado bajo tendrá muchas dificultades para rentabilizar costes y llegar a fin de mes.

Tratar de averiguar cómo fijar tus tarifas y tus precios cuando hablamos de trabajos de diseño gráfico freelance puede resultar muy confuso, especialmente al principio. ¿Debemos cobrar por horas? o quizás ¿fijar los precios en paquetes? ¿Elaboramos presupuestos fijos para cada proyecto? ¿Cuánto deberían ser mis tarifas para no ahuyentar a los clientes y ganar el suficiente dinero para que valga la pena?

Lo primero que debemos averiguar es cuánto necesitamos ganar en un mes (o en un año de trabajo) para que ser freelance te resulte rentable. Es muy fácil, sólo requiere de un poco de tiempo, sumar y dividir.

Lista todos tus gastos personales. Si no los tienes muy claros, te recomiendo que consultes tus extractos bancarios para comprobar en qué se te va el dinero. Aquí debemos incluir todos los gastos acarreados para el negocio y también los costes de vivir y trabajar desde casa. Asegúrate de incluir todo el dinero que ahorras con regularidad también.

A continuación suma todos los gastos acarreados de tu actividad profesional. Si eres un freelance de reciente estreno, es posible que tengas que adivinar muchos de estos gastos. Asegúrate de tener en cuenta costes como el hosting o alojamiento web, suscripciones, licencias de software profesional, equipo (ordenador, impresora) y otros costes como el coworking o el alquiler de tu vivienda.

A partir de ahí podrás hacerte una ligera idea de la cantidad mínima de dinero que necesitas ganar para llegar a fin de mes. Yo te recomiendo además que apuestes por crear un colchón de ahorros para gastos inesperados. Nunca sabes cuando tu ordenador puede optar por ponerse en huelga o tomarse unas vacaciones indefinidas. Para mí lo ideal es destinar aproximadamente de un 10-20% del total de los ingresos siempre para ahorros.

¡Ah! No olvides valorar bien la cantidad de impuestos que te tocará abonar a fin de trimestre. Consúltalo si puedes con tu asesor o tu gestoría.

¿Cómo calcular la tarifa mínima por hora?

Independientemente de cómo decidas cobrar a tus clientes por cada trabajo, siempre vas a necesitar saber cuál es la tarifa mínima por hora que deberías percibir, para asegurarte de no bajar nunca de esa cifra.

Para calcularla, debes dividir la cantidad de horas de trabajo que tienes en una semana entre la cantidad de dinero que necesitamos ganar. Aunque no estemos facturando por hora, conocer bien cuánto necesitamos ganar por hora es clave para marcar nuestras tarifas.

Controlar bien las horas que debemos facturar en lugar de las horas de trabajo realizado puede llegar a ser algo complicado para los nuevos freelance. Existen tareas que todo freelance debe desempeñar y por las que no podemos facturar por el tiempo invertido. Hablo de la facturación, contabilidad, actualizaciones de la página web, tareas de promoción y marketing, formación, atención al cliente y similares. Estas últimas tareas van a ocupar horas de trabajo en tu semana y no podremos cobrar a ningún cliente por ellas.

La fórmula para calcular tu tarifa por hora es muy fácil. Imaginemos que podemos facturar un total de 20 horas por semana, pero que necesitamos ganar por lo menos 30.000€ por año. Vamos a considerar que el freelance de diseño gráfico cuenta con 2 semanas completas de vacaciones al año. Eso nos otorgaría 1.000 horas facturables al año. Si dividimos 30.000€ entre las 1.000 horas que podemos facturar al año, el coste por hora obtenido sería de 30€ por hora como mínimo.

¿Qué es mejor precio por hora o precio por proyecto?

Cobrar por horas puede parecer siempre la forma más sencilla para presupuestar un proyecto, pero puede llegar a ser algo complejo. Especialmente para los freelance más novatos. Calcular el tiempo puede ser todo un desafío y como resultado, el número de horas final puede llegar a ser algo injusto tanto para el freelance como para el cliente.

Cobrar por horas como freelance también significa que debemos realizar un seguimiento del tiempo invertido de manera efectiva. Cobrar por proyecto puede llegar a ser mucho más fácil que por hora, una vez tengamos una buena idea de cuánto tiempo nos llevará completar el proyecto. Recuerda, no dejes de lado las posibles horas de revisiones y comentarios adicionales a la entrega del proyecto.

Las empresas o los clientes que no valoren tus tarifas mínimas de trabajo, no son los clientes adecuados para ti. No deberías de trabajar nunca por debajo de tu tarifa mínima de trabajo, no bajes nunca de ahí.

Cuando hablamos de un freelance algo más experimentado el escenario cambia un poco. Cobrar en función del valor que proporciona sería la forma más justa de percibir una compensación económica por ayudar a la empresa.

¿Puedo cambiar mis tarifas?

Por supuesto. Como freelance o autónomos debemos revisar periódicamente nuestras tarifas y nuestros ingresos para adaptarlos a nuestras necesidades. Aumentar tus tarifas con regularidad, por ejemplo una vez cada año, puede llegar a ser una estrategia comercial sólida, ya que es muy probable que los gastos derivados de la actividad profesional aumenten también.

La experiencia o las habilidades del freelance mejoran también de forma continua. Esto puede brindarnos una sólida base para justificar el aumento de las tarifas. Si tras aumentar tus tarifas valoras que no obtienes suficientes clientes habituales para mantenerte, quizás puedas considerar reducirlas de nuevo. Sin embargo, aumentar tus tarifas puede atraer también a un tipo diferente de cliente.

No descuides tu portfolio. Muchos clientes pueden estar dispuestos a pagar más cuando ven el valor del trabajo que realiza un freelance. Es cierto que las tasas más altas también pueden aumentar la percepción de experiencia del freelance por parte del cliente. Y que cuando aumentamos nuestras tarifas, también necesitaremos menos clientes para ganar la misma cantidad de dinero, lo que puede resultar en un servicio más dedicado al cliente.

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Si necesitas un poco de luz sobre cómo ser freelance, Martina Flor, diseñadora gráfica, ilustradora y especialista en Lettering, cuenta con un curso en Domestika: Freelance, claves y herramientas para triunfar siendo tu propio jefe. Personalmente Martina me parece toda una profesional y admiro mucho su trabajo.

“Trabajar por tu cuenta es el placer de crear algo propio y no sólo eso, es además hacer lo que te gusta”. Martina Flor nos enseña a cómo gestionar nuestra marca personal y qué pautas debemos tomar para construir una carrera por cuenta propia.

¡Mucha suerte! Espero que estos consejos sobre cómo ser freelance te puedan ayudar a desempeñar mejor tu actividad profesional como diseñador gráfico.

Jaime P. Llasera

Soy Ingeniero informático, diseñador gráfico y desde hace más de 13 años ayudo a otras empresas a trabajar en su identidad corporativa.
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