Monogramas: qué son y 7 consejos a la hora de diseñarlos

30/08/2022 · Post
Ejemplos de Logos Monogramas

A lo largo de toda tu vida te han debido de impactar en innumerables ocasiones con ellos, pero si has llegado hasta aquí, entiendo que es porque no terminas de tener claro en qué consiste eso de los monogramas. 

En este artículo os voy a presentar un poco su historia. He incluido más de 40 ejemplos diferentes, y al final, os comparto los 7 consejos que puedo daros cuando necesitamos diseñar un monograma.


Indice de contenido


¿Qué es un monograma?

En diseño gráfico un monograma es un símbolo formado mayormente por letras o cifras, que pueden encontrarse entrelazadas o no y que suelen representar las iniciales del nombre de una empresa o de una persona. 

Los monogramas pueden ser herramientas muy versátiles. Se componen mayormente por tipografía, color y formas. Y esta abreviatura o composición gráfica en forma de símbolo se usa con frecuencia en sellos, logos, monedas o billetes, entre otros.

Etimológicamente la palabra monograma está formada por raíces griegas, y es el resultado de la unión del prefijo «mono» (μονο), que se traduce como “único”, y del sufijo «grama» (γραμμα) que se traduce como “letra o escrito”.

Este tipo de símbolo suele contar con bastante pregnancia, es decir son fácilmente recordables. Quizás por eso son tan recurridos como soluciones de identidad. También pueden ser muy efectivos para expresar o evocar algunos conceptos como historia, tradición, artesanía o lujo.

Y ya sabemos que son muchas las marcas del sector lujo o del sector moda que recurren a los monogramas para identificar sus productos. Por aquí os dejo algunos de los monogramas más conocidos.

Un poco de historia sobre los monogramas

Desde tiempos remotos, el ser humano ha tenido siempre la imperiosa necesidad de marcar la propiedad o la autoría de los elementos creados por él. Y para atestiguar esa posesión se ayudaba de marcas o símbolos.

Así es cómo se comenzaron a incluir las iniciales de sus nombres a sus propiedades. El sistema fue evolucionando, pasando a adoptarse por las empresas, para dar lugar al panorama comercial que conocemos a día de hoy.

Monedas de la antigua Grecia con Monogramas
Monedas de la antigua Grecia con Monogramas

Los monogramas se llevan utilizando desde hace ya varios siglos. Para que os hagáis una idea, el primer monograma registrado apareció en monedas de la antigua Grecia, donde el monograma se incluía en el dorso para poder identificar la ciudad estado de donde provenía la moneda. Y éstas datan de más de 350 años antes de cristo.

Los monogramas también han sido concebidos para usarse como símbolos religiosos. Por ejemplo, bajo el imperio de Constantino I, el primer emperador romano convertido al cristianismo, se incluía con bastante frecuencia el Crismón en ornamentos religiosos, iglesias, o incluso monedas. Se trata de un monograma compuesto por las letras griegas X (xi) y P (rho), y se incluía con la intención de representar a Cristo.

Durante los siglos 7 y 8, la costumbre de firmar con monogramas se atribuía mayormente a la realeza, pero a medida que la nobleza o el clero aprendían a escribir, esta costumbre se fue extendiendo progresivamente, y fue adoptada también por artistas y artesanos que recurrieron a los monogramas para firmar sus obras. 

Firma Monograma Albrecht Durer
Albrecht Durer firmaba todas sus obras con el mismo Monograma

Y así hasta los siglos 19 y 20, donde los monogramas se asentaron como potenciales herramientas de identidad y pasaron a actuar como logos por parte de las empresas y marcas comerciales. 

Al final los monogramas se convirtieron en un símbolo de estatus social, una de las razones por las que quizás sigan gozando de fama a día de hoy.

Historia Logo Monogramas Volkswagen
Evolución del logo de Volkswagen a lo largo de su historia

Otro ejemplo curioso de monograma, para un sector completamente diferente, el automovilístico, sería el monograma de la compañía de automóviles Volkswagen. 

Su logo ha formado parte de su identidad desde que se fundó en 1937 en plena Alemania nazi. Si os fijáis la primera versión del monograma contaba con cierto aire bélico, y a lo largo de su evolución la esencia del monograma se ha ido manteniendo hasta llegar hasta la versión presente en el día de hoy.

Otro ejemplo de monograma que no podía dejar de mencionar es el monograma de Tolkien. Si has leído alguna de sus novelas seguro que te sonará este monograma con las iniciales del autor.

 

Ejemplo Anagramas Siglas
Algunos ejemplos de siglas

Siglas y monogramas

Ahora, creo que también es importante que aprendamos a diferenciar a los monogramas de las siglas, ya que no se pueden categorizar igual y conviene conocer la diferencia. 

Las siglas son anagramas donde el proceso de contracción de las palabras ha sido más abrupto, por lo que el resultado sólo contendrá la primera letra de cada palabra.

Como los monogramas, las siglas no son mas que logos formados por un conjunto de letras, donde como acabo de comentar, cada letra suele corresponder a una palabra, pero que a diferencia éstos, las letras suelen distinguirse bien por separado y, lo más importante, no existe una intención clara de crear un símbolo con ellas. 

Por aquí os dejo unos cuantos ejemplos de siglas que reflejan muy bien lo que os acabo de comentar.

 

7 Consejos a la hora de diseñar monogramas

Hasta aquí hemos llegado con la introducción a los monogramas y todos los ejemplos que quería mostraros, pero ¿qué debemos de valorar a la hora de diseñar uno por nuestra cuenta?

Cuando nos encontremos con la necesidad diseñar un monograma, que funcione como un logo para una compañía, tendremos que seguir las mismas directrices aplicadas al diseño de logos. 

¿Recuerdas cuáles eran las 7 características de un buen logo? Cuento con un artículo, precisamente donde os las desarrollo al detalle: 7 características para diseñar un buen logo hoy en día.

Ahora, si ese fuera el caso y estamos buscando diseñar un monograma para que actúe como el potencial logo para una empresa, es importante que hayamos reflexionado previamente y tengamos claro, por qué optamos por esta solución y no otra, a la hora de desarrollar el logo para nuestro cliente. 

Recuerda, el monograma no puede ser nuestra única consideración, sino más bien una solución para la identidad corporativa a la que hemos llegado tras el resultado de una investigación.

Como acabamos de ver, pueden ser bastante efectivos para expresar o evocar algunos conceptos como historia, tradición, lujo o artesanía, por lo que pueden ser una solución muy apropiada para empresas que quieran llegar a evocar alguno estos conceptos. También puede ser una solución muy eficaz y acertada cuando, por ejemplo, el proceso para el desarrollo de un logo cuenta con dificultades.

A la hora de realizar un monograma, nos vamos a encontrar con la limitación de usar solamente unas pocas letras, así que necesitaremos sacarle ventaja a esta situación y conseguir que esta limitación estimule nuestra creatividad. 

En cualquier caso, aquí van algunos consejos que puedo daros a la hora de desarrollar monogramas:

1. Arranca con una buena sesión de bocetado.

Necesitas volcar sobre papel todas las ideas que tengas en la cabeza. Duplicar, transponer, invertir, fusionar o entrelazar los caracteres. Prueba todas las opciones que se te ocurran.

Cuando necesitemos diseñar un monograma, si además de entrelazar las iniciales podemos añadir algún tipo de cualidad estética que nos ayude a reflejar los valores a los que se aproxima la marca, mejor.

Pero recuerda, la forma en que distribuyamos los caracteres contribuirá a su legibilidad y a la pregnancia.

2. Estudia la forma de las letras de los monogramas.

Una vez ya cuentes con potenciales soluciones que te gustaría desarrollar más puedes estudiar si dibujarla desde cero con la pluma o si partir de alguna tipografía. Pero si escoges una tipografía intenta que su personalidad tipográfica no quede muy distante de los valores de tu negocio.

Idealmente la forma de la tipografía escogida para los monogramas debería ser lo más simple posible. Si priorizamos las formas más simples podremos garantizar una óptima legibilidad e idealmente escalabilidad. Para lo que deberíamos evitar utilizar trazos demasiado finos.

A la hora de elaborar un monograma, lógicamente las formas de las letras van a tener un importante efecto en el resultado. 

Letras simétricas en forma

Existen pares de letras o números que nos podrían facilitar crear un monograma más original, como pueden ser por ejemplo las letras simétricas o cuasi-simétricas en forma… (como son la m/w, s/z, a/v, etc), mientras que en otras ocasiones podremos encontrarnos con parejas o tríos con las que no parece haber ninguna solución aparente. Son precisamente estas situaciones donde tendremos que estrujarnos la cabeza para ser más creativos.

Y jugando con las letras y caracteres, también podemos conseguir que las letras acaben formando parte de una nueva forma para reforzar el concepto de símbolo.

Aquí os dejo algunos ejemplos.

3. Contempla también el Espacio Negativo.

Como os acabo de comentar, necesitamos estudiar la forma de las letras por lo que no podremos olvidarnos tampoco del espacio negativo. Tenlo muy presente para poder llegar a jugar con la tipografía al máximo.

Estudia hacer uso del espacio negativo dentro de las diferentes combinaciones de caracteres o de las contraformas (es decir, las áreas de espacio dentro de las letras).

Evita crear zonas demasiado densas, y, una vez más, si crees que el espacio negativo podría jugar a tu favor para otorgar de más significado al monograma, utiliza esos espacios vacíos para crear diferentes formas.

4. Busca siempre un equilibrio.

Necesitaremos aspirar a conseguir una composición armoniosa. 

Los caracteres de nuestro monograma deben encontrarse bien equilibrados, deben interactuar correctamente. Habrá que tener en consideración las reglas básicas de la composición. Un monograma no tiene por qué ser simétrico, pero sí ópticamente equilibrado.

No dudes en modificar las formas de los caracteres del monograma, para conseguir un balance correcto, siempre y cuando esto no afecte a su legibilidad, claro. Los caracteres podrán contar con diferentes proporciones si así conseguimos una composición armoniosa y equilibrada.

Equilibrio y balance letras y monogramas

5. Vigila el orden de los caracteres en los monogramas.

Ten muy en cuenta el orden de lectura. La composición que trabajemos debe garantizar la lectura de los caracteres en el orden correcto. Aquí podremos hacer uso de la jerarquía visual o de la ubicación, teniendo en cuenta que leemos de izquierda a derecha. 

Nunca sacrifiques el orden correcto de lectura por una cuestión estética. El orden y las letras deben permanecer reconocibles para que el monograma pueda cumplir con su objetivo.

Orden y jerarquía en los caracteres monogramas

6. Ten presente las posibles aplicaciones de los monogramas.

Cuando nos pongamos a diseñar un monograma, necesitaremos valorar también las posibles aplicaciones que se puedan llegar a implantar. 

¿Dónde va a estamparse? ¿Qué se tiene planeado realizar con él?

Por ejemplo, si el monograma va a ser utilizado en sellos o bordados, debemos garantizar que funciona también en tamaños pequeños, para lo que tendremos que vigilar su escalabilidad. 

¿Cuenta con suficiente grosor en los trazos para garantizar su legibilidad en pequeños tamaños?

O, quizás debamos contar con una versión que funcione a una sola tinta, para hacer uso de él en negativo o cuando tengamos que recurrir a la impresión bajo una tinta directa.

Estos son sólo algunos ejemplos, por lo que estudia y reflexiona todas las posibles aplicaciones que se vayan a implantar con el monograma. Así podremos adelantarnos a esas futuras aplicaciones y reforzarlo para que dé la talla.

7. Prueba, Ensayo y Error.

Anímate a garabatear y dibujar todas las posibilidades que se te ocurran con tus letras. Recuerda, no necesitamos incluir detalles sino vigilar la estructura de nuestras letras, así como de las composiciones que forman. Podrás valorar con calma al final qué resultados no funcionan y cuales otros merece la pena intentar.

Evita utilizar programas (o plataformas) para crear logos de forma automatizada o con imágenes de stock. Piensa que el objetivo fundamental del monograma es el mismo que el de un logo, es decir, identificar a la empresa o a su propietario. 

Solicita un briefing bien desarrollado y si quieres otorgar de más significado a tu monograma, ayúdate de la psicología de la forma, del color o de la psicología tipográfica.

Y recuerda, además de estos 7 consejos, idealmente tu monograma también debería de contar con las 7 características de un buen logo mencionadas anteriormente.

Al final el propósito del monograma es identificar a la marca, la persona o incluso al país gracias a una gráfica que les represente eficazmente.

Y si estás con ganas de ver más, por aquí te dejo unos cuantos ejemplos de monogramas que creo que merece la pena conocer.

Jaime P. Llasera

Soy Ingeniero informático, diseñador gráfico y desde hace más de 13 años ayudo a otras empresas a trabajar en su identidad corporativa.
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